sábado, 9 de noviembre de 2013

Gerardo Esquivel: Recesión de 2013 hecha en México. POLITICA ECONÓMICA HA CAUSADO LA RECESIÓN DE 2013. VIDEGARAY Y CARSTENS CULPABLES DE LA RECESIÓN.

01/11/2013

Una recesión “hecha en México”

Gerardo Esquivel ( Ver todos sus artículos )

La desaceleración económica en México es evidente. A la fecha llevamos poco más de un año con una tendencia decreciente en la actividad económica, según los indicadores mensuales que difunde el INEGI. Más aún, el PIB del primer trimestre de 2013 prácticamente se mantuvo constante con respecto al trimestre anterior, mientras que el PIB del segundo trimestre decreció con respecto al primero. Esta tendencia ha llevado a ajustar a la baja las estimaciones de crecimiento del PIB para 2013, las cuales han disminuido de 3.5% a 1.7%, según el propio gobierno, y hasta 1.2% de acuerdo al Fondo Monetario Internacional. Muy probablemente, sin embargo, el crecimiento de 2013 terminará siendo incluso inferior a 1% a juzgar por los datos ya conocidos del tercer trimestre del año. De acuerdo a los criterios establecidos por el propio INEGI, el punto de inflexión habría iniciado en el segundo semestre de 2012 y la tendencia recesiva se habría confirmado con los datos publicados en septiembre de este año. La pregunta clave, sin embargo, ya no es si estamos o no en recesión y ni siquiera cuándo habría empezado ésta,1 ahora lo importante es responder otras preguntas: ¿qué fue lo que causó la recesión? ¿Fueron factores externos o internos? Responder a estas preguntas es útil para saber cómo y cuán rápido podremos salir de esta situación.

¿Qué explica la recesión?
El gobierno suele afirmar que los factores de la desaceleración económica son externos. Eso es parcialmente cierto, pero es fundamentalmente incorrecto. Si así fuera, la recesión sería generalizada, es decir, habría otros países contrayéndose. La gráfica muestra la tasa de crecimiento anualizada del PIB en el segundo trimestre de 2013 para diversos países o regiones del mundo. Como es evidente, el caso de México no sólo es distinto al del resto de los países, sino que es particularmente atípico con respecto al de otros países latinoamericanos, los cuales están creciendo a tasas relativamente altas. Los pronósticos de crecimiento para 2013, por su parte, se han ajustado apenas en unas décimas de punto porcentual y no en un punto porcentual o más como ha ocurrido ya en el caso de México.2 Por lo tanto, si bien es cierto que hay una desaceleración económica generalizada, eso no sería suficiente para explicar por qué un país como México estaría decreciendo y/o en recesión. Por ello, los factores explicativos deben buscarse en otro lado (ver gráfica).

Gráfica

Hay, básicamente, tres factores que explican la situación económica actual de México: 1) una fuerte apreciación del tipo de cambio real; 2) el ajuste y ritmo de ejecución del gasto público y 3) la caída en el sector de la construcción. Veamos brevemente cada uno de estos casos.
La apreciación del tipo de cambio ocurrió, fundamentalmente, entre junio de 2012 y mayo de 2013. En ese lapso el tipo de cambio real disminuyó en casi 15%, lo que encareció los productos mexicanos en el exterior. Esto explica por qué la balanza comercial de México pasó de ser superavitaria en el periodo enero-agosto de 2012 a ser deficitaria en el mismo periodo de 2013. En un contexto de desaceleración económica mundial, la apreciación cambiaria afectó aún más las exportaciones mexicanas, las cuales prácticamente se estancaron en 2013. La apreciación cambiaria ocurrió como resultado de la excesiva liquidez mundial que permitió la llegada de numerosos capitales del exterior, pero también fue alentada por las relativamente altas tasas de interés locales. Cabe recordar que la tasa de interés objetivo del Banco de México había permanecido fija desde 2009 en 4.5% y que no disminuyó sino hasta marzo de este año cuando finalmente se redujo a 4%. En septiembre de este año el Banco de México volvió a ajustar a la baja la tasa de interés a 3.75%. No, sorprendentemente, estos ajustes han revertido parcialmente los incentivos y el tipo de cambio real se ha depreciado de manera ligera en los meses recientes. Esto implica que, en algún sentido, la política monetaria contribuyó de forma significativa a la apreciación del tipo de cambio y, por tanto, al eventual estancamiento de las exportaciones mexicanas.
Un segundo elemento que ha contribuido a la situación económica actual es el ajuste y ritmo de ejecución del gasto público en México. Estas dos cosas, aunque relacionadas, son diferentes. El primero es la reducción relativa en el gasto público que estaba implícita en el presupuesto aprobado para 2013. La insistencia del presidente y del secretario de Hacienda de garantizar un déficit cero en las finanzas públicas implicaba lograr una reducción en el gasto público de 25.3% del PIB en 2012 a 24% en 2013. Este ajuste, nada trivial, implicaba en sí mismo una contracción del gasto público cercana a medio punto porcentual del PIB. Esto, por supuesto, tendría un impacto negativo en la demanda agregada y, por tanto, en la actividad económica. A lo anterior hay que agregar un ejercicio del gasto público muy irregular y que afectó, en particular, a ciertas secretarías.

Recesión

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Para ver la magnitud e importancia conjunta de estos dos elementos baste comparar el monto del gasto pagado por el sector público en el periodo enero-agosto de 2013 comparado con el gasto del año previo.3 Al hacer esta comparación se observa que el gasto de todo el sector público se contrajo en 3.9% en términos reales, el del gobierno federal en 5.2%, el de todos los ramos administrativos de la administración pública centralizada (es decir, de todas las secretarías) en 12.2%, el de la Secretaría de Desarrollo Social en 7.4%, el de la Secretaría de Educación en 9.2%, el de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes en 17.8%, el de la Secretaría de Gobernación (incluyendo Seguridad Pública) en 26.2%, el de la Secretaría de Hacienda en 33.5%, el de la Secretaría de Turismo en 49.1% y el de la Secretaría de Energía en 87.7%. En conjunto, el ajuste y el ritmo de ejecución del gasto público explican un choque negativo en la demanda agregada de alrededor de un punto porcentual del PIB. Si a eso le sumamos los posibles efectos multiplicadores de ese gasto, no es entonces ninguna sorpresa que el crecimiento de la economía se haya caído tanto en el primer semestre de 2013.
El tercer elemento interno que ha contribuido a la desaceleración económica es el relativo a la industria de la construcción, que es el sector que más ha caído en lo que va del año (cerca de 8% con respecto a 2012). A esto han contribuido dos elementos: el ajuste en los planes de desarrollo del sector de la vivienda que anunció el gobierno a principios de año y que ha colaborado de manera muy significativa a la pérdida de valor de las acciones de varias empresas del ramo y, por otra parte, la reducción tan significativa en la inversión pública en este sector. Este último elemento fue evidente a partir de las cifras que diera a conocer el INEGI en septiembre sobre los componentes de oferta y demanda agregada. Ahí se supo que la formación bruta de capital fija total había caído en 0.2% en el primer semestre de 2012 respecto al mismo periodo del año anterior. Esta caída, sin embargo, habría sido el resultado de un aumento en la inversión privada de 2% y de una contracción de 7.4% en la formación bruta de capital fijo proveniente del sector público. Esta última se debió principalmente a una caída de 9% en el sector de la construcción. En contraste, la caída de la inversión privada en este ramo específico fue de sólo 1.7%, por lo  que es posible concluir que el principal determinante de la evolución del  ramo de la construcción fue la inversión pública.

Perspectivas
El hecho de que la recesión económica sea el resultado de factores internos tiene varias implicaciones. Esto implica, por ejemplo, que la recesión podría ser de corta duración y  que podría revertirse si se revirtieran  los factores que la causaron. Algunos de estos elementos son evidentemente transitorios, como es el caso de la ejecución del gasto. Otros, sin embargo, no lo son y requieren tanto de un buena respuesta de política como del uso coordinado de los diversos instrumentos con los que cuentan las autoridades económicas. En ese sentido, el aumento solicitado del gasto público para 2014 podría ser, en principio, una forma apropiada (aunque aparentemente excesiva) para responder a esta situación. El problema, sin embargo, es que para que ello sea exitoso se requerirían que se cumplieran con diversas condiciones: el aumento en el gasto tendría que dirigirse hacia un mayor gasto de inversión, fundamentalmente en infraestructura, para que tenga un efecto no sólo del lado de la demanda sino también de la oferta y que no genere presiones inflacionarias; por otro lado, se requeriría que la tasa de interés no aumentara para evitar una nueva oleada de entrada de capitales que podría apreciar una vez más el tipo de cambio. Esto último, sin embargo, es poco probable dado que el Banco de México ha tendido a ser muy sensible al aumento en las presiones inflacionarias y a que el próximo año puede haber un efecto en esa dirección como resultado del aumento en algunos impuestos, que sin duda se trasladarán, al menos parcialmente, a los precios finales. Estas consideraciones implican que la conducción errática de la política económica en 2013 puede complicar también la conducción de la política económica del próximo año y que esta recesión hecha en México podría seguir afectando las perspectivas de recuperación y crecimiento económico al menos durante la primera mitad de esta administración. Como diría el clásico: ¡Pero qué necesidad! n

Gerardo Esquivel. Economista. Profesor-investigador de El Colegio de México.

1 Estos dos temas se discutieron en Gerardo Esquivel, “¿Estamos o no en recesión?”, AnimalPolitico.com, 6 de septiembre, 2013, y en Jonathan Heath, “Recesión”, Reforma, 10 de septiembre, 2013.
2 Por ejemplo, el World Economic Outlook del Fondo Monetario Internacional ajustó las estimaciones de crecimiento económico del mundo, de las economías emergentes, de América Latina y de México en 0.3%, 0.5%, 0.3% y 1.7%, respectivamente.
3 La fuente de estos datos es el Informe de Finanzas Públicas y Deuda Pública que entrega la Secretaría de Hacienda y Crédito Público al Congreso, correspondiente al mes de agosto y que se encuentra en el sitio de internet de la propia secretaría: http://www.shcp.gob.mx/POLITICAFINANCIERA/FINANZASPUBLICAS/ finanzas_publicas_info_mensual/finanzas_deuda_congreso_ago13.pdf

Fuente: http://www.nexos.com.mx/?P=leerarticulo&Article=2204450