miércoles, 10 de abril de 2013

GRUPO "NUEVO CURSO DE DESARROLLO" DE LA UNAM. PROPUESTAS DE POLÍTICA ECONÓMICA Y NUEVO MODELO ECONÓMICO PARA QUE MÉXICO CREZCA

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Al advertir que este 2012 y los próximos años México se enfrentará a un entorno financiero internacional en “extremo desfavorable” y el riesgo de otro bienio más de estancamiento, académicos e intelectuales que conforman el Grupo “Nuevo Curso de Desarrollo”, presentaron “Lineamientos de política para el crecimiento sustentable y la protección social universal”.

Se trata de un extenso documento con 103 propuestas para impulsar más allá de la estabilidad económica un crecimiento necesario con tasa superior al 6%. Se buscan establecer estrategias para combinar el incremento del salario real con un aumento de la productividad y la generación de un millón de nuevos empleos formales…
Norma Samaniego Economista de la UNAM destacó que no sólo se trata de elevar la cantidad de los empleos sino la calidad que estos representan.
En este documento se propone concretar una verdadera Reforma Hacendaria con cambios en el gasto, ingreso y crédito de los 3 niveles de gobierno; Duplicar la inversión pública del 5% al 10% del PIB; Sin importar el tamaño de las empresas se sugiere aplicar una tasa única para el cobro del Impuesto Sobre la Renta con base a las utilidades concediendo un trato especial para las PYMES; Plantean la simplificación administrativa, el recorte de las estructuras administrativas, incluso evitar que los salarios de los altos mandos sean excesivos y se equiparen a lo que ganan sus pares en otros países.
Se propone también garantizar un acceso real y universal a los servicios de salud, con un sistema de salud pública no fragmentado y financiado por los impuestos generales pero también un sistema de protección al ingreso de las familias ante eventos como maternidad, enfermedades, edad avanzada, pagado por los impuestos generales no como prestaciones.
Incrementar la inversión para la educación del nivel medio y superior e impulsar una reforma educativa, conscientes de que el rezago no se terminaría con el cambio de lideres sindicales.
En este contexto Cuauhtémoc Cárdenas manifestó que de llevarse a la práctica estas propuestas, los efectos se percibirían de inmediato aunque los resultados sostenidos serán a mediano y largo plazo.
Las propuestas podrán consultarse a partir de este martes 27 de marzo por Internet en la página www.nuevocursodedesarrollo.unam.mx, pero también se buscará un encuentro después de Semana Santa con legisladores, empresarios y con los candidatos presidenciales para promover estos planteamientos, aunque Jorge Eduardo Navarrete, advirtió que no se trata de un menú de donde se puedan escoger una o dos opciones, porque los diagnósticos y las acciones son integrales.
La propuesta incluye otros aspectos como la seguridad alimentaria, la energética eliminando los subsidios a los combustibles de manera gradual, y el desarrollo de la infraestructura, la ciencia y la tecnología.

Universidades públicas no deben ser afectadas por modelos de desarrollo regidos por el "culto al mercado": José Narro Robles

La UNAM pide evitar culto al mercado

Las universidades públicas deben impedir consecuencias del pragmatismo, dijo el rector José Narro; el trabajo de estas instituciones es uno de los mejores antídotos contra la desigualdad, añadió.

 

CIUDAD DE MÉXICO (Notimex) — El rector de la UNAM, José Narro Robles, planteó que "no se debe permitir que las universidades públicas sufran las consecuencias de modelos de desarrollo regidos por el culto al mercado y al pragmatismo, donde el valor de las personas depende, fundamentalmente, del éxito alcanzado en términos económicos". Ante situaciones sociales indignas que enfrentan millones de latinoamericanos, el trabajo de esas instituciones educativas constituye uno de los mejores antídotos contra la desigualdad social, señaló según un comunicado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
En el Aula Magna de la Universidad de Playa Ancha, Chile, donde ofreció la conferencia "Desafíos de la universidad pública latinoamericana en el siglo XXI", consideró indispensable reivindicar el derecho a la educación, porque constituye la vía primordial para el acceso al conocimiento y al desarrollo.
"Como un bien público y social, la educación superior debe llegar a ser accesible a todos, bajo criterios de calidad, equidad y pertinencia", precisó.
Por ello, añadió, "es necesario superar el modelo tradicional de la universidad profesionalizante y fortalecer los estudios de posgrado, en particular los de doctorado", abundó.
Acompañado por el rector de la Universidad de Playa Ancha, Patricio Sanhueza Vivanco, e integrantes de esa comunidad, expuso que para que los países latinoamericanos puedan transitar realmente hacia una sociedad basada en el conocimiento es preciso considerar al menos tres ejes fundamentales.
Ellos son la movilidad regional de académicos y estudiantes; la creación de un nuevo modelo de universidad latinoamericana; y el impulso al espacio común latinoamericano de la educación superior y la investigación, detalló.
El reto de la innovación tecnológica debe ser abordado por las universidades públicas en colaboración con el Estado y la iniciativa privada.
Continuar con la dependencia de lo que viene de otras latitudes equivale a condenarnos a ser una región maquiladora, sacrificar la soberanía, e hipotecar el futuro de nuestras sociedades, puntualizó.
Mencionó, además, la condición de los jóvenes en el ámbito latinoamericano, que está marcada por el hecho de que dos de cada tres jóvenes viven en situación de fragilidad social porque están empleados en actividades precarias, desempleados, o no estudian ni trabajan.
Además, uno de cada dos se ocupa en la economía informal, por lo que su nivel de ingreso es más reducido que el de los trabajadores formales, carecen de derechos laborales, seguridad social, atención a la salud y están condenados a una productividad baja.
Al término de la conferencia, ambos rectores suscribieron una carta de intenciones en materia de cooperación académica, con la que se pretende impulsar el intercambio de estudiantes, investigadores y cuerpo docente.
Ese intercambio, precisaron, tanto para el estudio como para la investigación e información y publicaciones en los campos de interés para ambas instituciones.
Se prevé, también, la promoción de análisis conjuntos, visitas de corto plazo para docentes e investigadores, y la realización de conferencias, coloquios y simposios, entre otras actividades.
Después, los rectores Narro Robles y Sanhueza Vivanco concurrieron a la sede congresional, para una reunión con legisladores, encabezados por el presidente del Senado, Jorge Pizarro Soto, y con el titular de la Comisión de Educación, Ciencia y Tecnología de ese órgano chileno, Jaime Quintana Leal.

Fuente: http://www.cnnexpansion.com/mi-carrera/2013/04/10/la-unam-pide-evitar-culto-al-mercado 

martes, 9 de abril de 2013

DOCUMENTAL COMPLETO 2013: FIREWALL: The financial crisis. PARED DE FUEGO: LA CRISIS FINANCIERA GLOBAL 2008-2009

FIREWALL: The financial crisis - Documentary - Full - 2013

The U.S. government have committed themselves to rewarding criminal banking institutions through unconstitutional bail outs, and in doing so, have committed the United States to its own destruction.

Movie traces the history of the hyperinflationary blowout of 1923 Weimar Germany.

Documental "Inside Job", de Charles Ferguson y Matt Damon. Pelicula completa. Oscar 2011. SECTOR FINANCIERO PROVOCÓ LA CRISIS MUNDIAL



El documental trata sobre la crisis financiera de 2008 con investigaciones y entrevistas con financieros, políticos, periodistas y académicos. Desde el punto de vista narrativo, su estructura cuenta con varias partes: dedica su introducción a la crisis financiera de Islandia de 2008 y 2009, continúa exponiendo su visión de las causas de la crisis mundial y concluye con un diagnóstico de la situación actual, con una crítica severa a la administración de Barack Obama.

domingo, 7 de abril de 2013

GERARDO ESQUIVEL: LA REFORMA EN TELECOMUNICACIONES BENEFICIA PRINCIPALMENTE A TELEVISA (AZCÁRRAGA) Y PERJUDICA A AMÉRICA MÓVIL (SLIM)

 Telecomunicaciones: ni ilusos ni desilusionados


Noto a mucha gente muy entusiasmada con la propuesta de Reforma Constitucional en materia de Telecomunicaciones que se dio a conocer hace pocos días. La Diputada Purificación Carpinteyro, por ejemplo, incluso ha llegado a equiparar la reforma con la caída de Muro de Berlín y con la Independencia de México. El Senador Corral dice que ésta es “la verdadera reforma política que México ha esperado por largo tiempo”. La reforma no es mala, pero tampoco hay que exagerar. Aquí, como en tantas otras cosas, se aplica la máxima atribuida a Manuel Gómez Morín: “Que no haya ilusos, para que no haya desilusionados”. Veamos algunos puntos relacionados con esta propuesta de reforma.
1. La Reforma no es mala, pero tampoco es una panacea
La reforma propuesta no es mala. De hecho, tiene varios de los elementos que muchos analistas habíamos descrito que debería contener una reforma en el sector: apertura en todos los mercados, incentivos  a la convergencia, fomento de la competencia, etc.  Véase, por ejemplo, esto que escribí en 2009 en donde planteé algunas de las características deseables que, en mi opinión, debería tener una reforma (aunque de carácter subóptimo) en el sector. A pesar de que la reforma propuesta vaya en esta dirección, he leído varios análisis en donde claramente se exageran los beneficios de la reforma ya sea en materia de competencia, de precios, de contenidos, de inversión y/o de crecimiento económico. Creo que, desafortunadamente, nada de esto verá en el corto y quizá ni siquiera en el mediano plazo, por algunas de las razones que mencionaré a continuación.
2. Un mayor número de competidores es deseable, pero no es “la” solución
Los mercados de telecomunicaciones, en especial el de la televisión y de la telefonía, son mercados que por sus características técnicas (economías de escala y/o de red) tienden en forma natural a estar  altamente concentrados. Por ello, en este tipo de mercados el fomento a la competencia enfrenta límites muy serios. No se puede crear fácilmente competencia simplemente a través del otorgamiento de mayores concesiones. Esto puede aumentar el número de competidores, pero esto no necesariamente se traducirá en mejores condiciones de competencia en el sector. Un ejemplo de lo que podría ocurrir en estos sectores es lo que ha pasado en el sector financiero. Allí se pensaba que otorgando un mayor número de concesiones de bancos se lograría una mayor competencia en el sistema bancario y una menor concentración. La evidencia demuestra que esto no ha sido así. Es cierto, ahora hay un mayor número de competidores (es decir, de bancos), sin embargo, el mercado sigue estando altamente concentrado porque los incumbentes (es decir, los bancos que ya existían antes de que se otorgaran las nuevas concesiones) son muy grandes y poderosos, se aprovechan de sus economías de escala y de red, y se benefician de una regulación relativamente laxa que les favorece. Es por ello que no debe exagerarse la importancia ni los potenciales efectos benéficos de que haya un mayor número de competidores. Esto nos lleva al siguiente punto.
3. La clave está en la regulación
Por lo antes dicho, la clave para mejorar las condiciones de competencia en un sector como el de las telecomunicaciones, al igual que en el financiero, reside en la regulación. En ese sentido es de crucial importancia entender cuál es el papel del órgano regulador en este sector, así como el papel de las otras instancias que influyen en la operación de las empresas del sector. Por ello, la primera pregunta relevante que debe responderse es si es verdaderamente necesaria una nueva instancia como el llamado Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFETEL) que se propone como sustituto de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (COFETEL). A mí no me parece claro que esto deba ser así. ¿Cuál es la justificación para esta sustitución? ¿Por qué sería mejor el nuevo órgano? Es cierto que, en el pasado, la COFETEL ha respondido a los intereses de algunas empresas del sector. Sin embargo, eso no parece ser el caso en estos momentos. De hecho, sería hasta cierto punto paradójico que ahora que finalmente la COFETEL ha empezado a actuar seriamente como órgano regulador y que ha adoptado medidas importantes en beneficio de los consumidores (como es el caso de las tarifas de interconexión) la pretendan desaparecer. ¿Qué pasará con todo el bagaje técnico que se ha acumulado en la COFETEL? ¿Por qué se pretende empezar de cero en el nuevo órgano? ¿Por qué no mejor reformar a la COFETEL, dotarla de autonomía y ampliar el número de comisionados en lugar de desaparecerla?
Por otro lado, tampoco es claro que sea benéfico que el nuevo órgano regulador también asuma las labores de promoción de competencia en el sector. En el marco institucional actual, la labor de regulación del sector y de promoción de la competencia recae en dos órganos distintos: la COFETEL y la Comisión Federal de Competencia (COFECO). ¿Por qué se cree que sería mejor que un solo órgano aglutine estas dos funciones? La promoción de la competencia y el análisis de prácticas anticompetitivas es un tema que requiere de una gran especialización. ¿Qué experiencia en esta materia tendrían los comisionados del propuesto IFETEL? ¿Por qué hacer del sector de telecomunicaciones un sector único con una regulación de competencia distinta al del resto de la economía? ¿Por qué no mejor se busca fortalecer a la COFECO en general, lo cual tendría efectos benéficos para todos los sectores de la economía? En general, no parece deseable concentrar en un solo ente el poder regulador y el poder de promoción de la competencia de un sector en específico. Hacer esto dotaría de un inmenso poder a los nuevos comisionados, pero por lo mismo, incrementaría los incentivos de las empresas del sector para buscar la captura de los reguladores. En cambio, mantener estas funciones separadas sería deseable no sólo porque esto garantizaría una cierta independencia de las decisiones en una u otra materia, sino porque ayudaría a fomentar la especialización en estas dos importantes áreas de la política pública.
Por supuesto, hay otros elementos relativos a la conformación y funciones del IFETEL que deben ser revisados. Muy especialmente, lo relacionado a la participación del Presidente, así sea mediante la emisión de opiniones no vinculantes para el otorgamiento o revocación de las concesiones (art. 28). Esto es claramente inadmisible y no debería ser aprobado como parte de la Reforma por tratarse de una franca violación a los principios de autonomía que se supone deben prevalecer en un órgano de esta naturaleza.
4. Sobe los Agentes Económicos Preponderantes en el sector
La propuesta de reforma establece que el IFETEL deberá identificar en un plazo de 180 días a los agentes económicos preponderantes en el sector y que deberá establecer una regulación asimétrica en función de ello. Para lograr lo anterior, se propone el establecimiento de un criterio “objetivo” que establece que un agente económico será considerado como preponderante si cuenta, de manera directa o indirecta, con una participación superior al 50% del total nacional en la prestación de servicios de radiodifusión o telecomunicaciones. Este porcentaje será medido ya sea en número de usuarios, en tráfico de redes o por la capacidad utilizada de las mismas.
Aunque a muchos les parezca razonable esta forma de definir a un agente económico preponderante, en realidad no tiene mucho sentido desde un punto de vista económico. Aunque el tamaño relativo de una empresa en un sector puede ser relevante en la identificación de una empresa con poder sustancial de mercado, nada indica que deba usarse un umbral específico y único para identificar a una empresa como preponderante y, por lo tanto, como sujeta a una regulación diferente al de las otras empresas participantes en el mercado. Imagine, por ejemplo, un mercado con 3 empresas: una con 50.1% del mercado, otra con 49.8% y una más con 0.1% del total. ¿Por qué tratar diferente a la primera que a la segunda? La teoría económica ha demostrado que lo verdaderamente relevante para promover la competencia no reside en la participación de mercado de una empresa, sino en las prácticas de los participantes en el sector. Así, es posible que 5 empresas, cada una con 20% del mercado, incurran en prácticas anticompetitivas a través de esquemas de colusión, mientras que un duopolio en el que cada una de las empresas cuenta con 50% del mercado podría no estar actuando de manera anticompetitiva.  Por ello, una regulación basada en un umbral del 50% de participación en el mercado es equívoca y podría incluso ser bastante injusta.
En los hechos, el criterio de 50% para definir agentes económicos preponderantes puede tener un trasfondo más político que técnico, ya que parece tener un destinatario específico: las empresas de Carlos Slim. Basta echar un vistazo a las cifras del sector para darse cuenta de que la aplicación de este criterio únicamente afectará a las empresas de Slim (ver cuadro anexo), mientras que Televisa podrá librarlo fácilmente, sobre todo una vez que se otorguen las concesiones correspondientes para las nuevas cadenas de televisión abierta. Lo anterior es más evidente aún en la forma que se pretende aplicar la condición de must carry/must offer. De acuerdo a ésta, la señal de los canales de televisión abierta será gratuita para todos los oferentes de televisión de paga, con excepción de aquellos que hayan sido identificados como preponderantes en cualquier segmento de las telecomunicaciones. Es evidente que el único perjudicado con este tipo de excepción será nuevamente Carlos Slim, cuyas empresas serían las únicas que deberían pagar por transmitir los contenidos de la televisión abierta, con lo que se estaría protegiendo nuevamente a las empresas televisoras que también participan en el mercado de televisión de paga y se estaría impidiendo la libre competencia en este mercado. En ese sentido, la propuesta de que un agente económico preponderante sea tratado de manera asimétrica en este aspecto no favorece la competencia en precios en el mercado de televisión de paga, sino que más bien la obstaculiza, por lo que es algo que también debería ser eliminado de la propuesta de reforma.

Fuente: OCDE, Estudio de la OCDE sobre políticas y regulación de las telecomunicaciones en México, 2012.
Fuente: OCDE, Estudio de la OCDE sobre políticas y regulación de las telecomunicaciones en México, 2012.

5. La economía política de la reforma
He escuchado a legos y expertos afirmar que esta propuesta de reforma afecta a todos los monopolios de las telecomunicaciones por igual y que beneficia fundamentalmente a los consumidores. Creo que muchos aún no han entendido bien la reforma propuesta. Tal y como está, la reforma beneficia fundamentalmente a las televisoras (en especial a Televisa) y perjudica a América Móvil (Telmex-Telcel). Los supuestos beneficios a los consumidores, sin embargo, terminarán dependiendo más de la regulación que se imponga después de la reforma que de ésta, ya que lo que se propone en la reforma en realidad no tendrá efectos en el corto plazo para los consumidores. Como ya se dijo, es posible que haya más oferentes, pero esto no garantizará por sí mismo ni mejores precios, ni mejor calidad en el servicio, ni tampoco mejores contenidos (vean, a manera de ejemplo, la programación de Cadena 3, una de las posibles beneficiarias de las nuevas cadenas de televisión abierta).
En realidad, lo único cierto hasta ahora de la reforma es que le ofrece a las televisoras la posibilidad de acceder a un nuevo, jugoso y mucho más grande mercado que el de la televisión misma: el mercado de telefonía e internet; al mismo tiempo que les ofrece una cierta protección en el mercado de televisión de paga y les garantiza la supervivencia de sus concesiones actuales de televisión abierta. Si, es cierto, la reforma las enfrentará a una mayor competencia a través de las nuevas cadenas nacionales, pero el efecto de eso es mínimo cuando se le compara con los potenciales beneficios de acceso a los nuevos mercados. El tamaño de los mercados de televisión de paga, telefonía e internet son mucho más grandes que el de la televisión abierta, por lo que estas empresas tienen mucho que ganar y poco que perder. En contraste, las empresas de Carlos Slim están precisamente en la situación opuesta. ¿Cuánto perderán? Esto depende en parte de si se mantiene o no la definición de agente económico preponderante que se plantea en esta reforma. Si se mantiene, los costos para estas empresas podrían ser relativamente altos, ya que podrían obligarlo a separar y partir a sus empresas de telefonía fija y móvil y a competir en la televisión de paga en franca desventaja. Si no se mantiene la definición, Slim podría perder parte de su segmento de mercado en telefonía e internet, pero podría compensarlo parcialmente con lo que pudiera obtener en la televisión abierta o de paga, así como en términos del poder político que podría adquirir si él fuese uno de los beneficiarios de las nuevas cadenas de televisión abierta. En resumen, no es para nada evidente que la reforma afecte a todos los monopolios de las telecomunicaciones, ni mucho menos que lo haga de la misma manera.
El otro gran ganador de la reforma, por cierto, es el gobierno, quien podrá tener más instrumentos de control político y administrativo sobre los participantes en el mercado, así como una cierta preponderancia en la conformación de los nuevos órganos reguladores propuestos y a través del otorgamiento de las nuevas concesiones de televisión abierta. Esto último sin duda tendrá efectos positivos para el gobierno en términos de voluntades y afinidades por parte de los grupos económicos que eventualmente resulten beneficiados en la asignación de las nuevas concesiones. Así, por ejemplo, no es casual que ya se hable como potenciales beneficiarios de estas nuevas concesiones a algunas empresas vinculadas a medios de comunicación que hasta ahora han sido particularmente afines a la actual administración.
6. ¿Mejores contenidos? ¿Una BBC Mexicana?
Algunas de las mentes más brillantes de México han afirmado que la reforma traerá consigo mejores contenidos en la televisión mexicana. También los he oído decir que gracias a la Reforma tendremos una especie de BBC o de PBS mexicana. Quisiera creerles, pero lo dudo. La razón es muy simple: el problema de los contenidos no es de oferta, sino de demanda. Aunque no lo crean, en la televisión mexicana hay buenos contenidos. Vean el Canal 11, el 22 o el canal de la UNAM, por ejemplo. Vean, incluso, algunos programas de debate e informativos en la televisión privada. No, el problema no es la falta de oferta de televisión de calidad. El problema es que no hay suficiente demanda por este tipo de televisión en México. Una mayor oferta de canales en la televisión puede simplemente repetir lo que actualmente ocurre en la radio. Es decir, es evidente que allí hay varios competidores y oferentes de servicios, pero ¿cuántos de los radioescuchas están realmente dispuestos a cambiarle de una cierta estación a las estaciones del IMER o de Radio UNAM? ¿Cuánto han cambiado o mejorado los contenidos de las radiodifusoras a partir de la existencia de estas otras radiodifusoras? No lo sé de cierto, pero me atrevo a afirmar que muy poco. Con esto no quiero decir que no sea deseable que haya una nueva cadena de televisión pública, o que me opongo a que haya más y mejores programas de calidad o con mejores contenidos. Es evidente que incluso el gusto por lo que se considera como televisión de calidad es algo que se va formando, por lo que una mayor oferta puede ser deseable bajo cualquier circunstancia. Lo único que quiero decir con esto es que no nos ilusionemos, que no creamos que los nuevos canales mejorarán la oferta de contenidos como por arte de magia o, en su caso, que los nuevos contenidos atraerán inmediatamente a nuevos televidentes. No, eso no pasará. O no al menos en el corto o mediano plazo. Eso tomará mucho tiempo. Así como la mayoría de los radioescuchas no ha abandonado estaciones como “La Z” por “Opus 94”, así tampoco deberíamos esperar que la gente abandone las telenovelas por algún documental o alguna serie que transmita la nueva cadena pública.  Una vez más, que no haya ilusos para que no haya desilusionados.
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En resumen, los grandes ganadores de esta reforma son las televisoras. Algunos miembros del Pacto por México, principalmente los líderes perredistas, han insinuado que quienes se opongan a la reforma se estarán aliando con los monopolios de las telecomunicaciones. También han dicho que quien vote en contra de la reforma es porque sin duda forma parte de la llamada “telebancada”. Se equivocan. Es justo al revés. Votar por la reforma tal y como está si revelaría una cierta simpatía con los intereses de las televisoras y con un trato asimétrico favorable a empresas con un evidente poder de mercado. La búsqueda del interés público pasa no sólo por aprobar esta reforma, sino que también pasa por revisarla, discutirla y corregirla. En particular, es necesario fortalecer y no eliminar a la COFETEL, es conveniente mantener la separación entre órganos reguladores y de competencia, es necesario eliminar el criterio (aparentemente objetivo) de agente preponderante en el mercado que conlleva nombre y apellido, es necesario eliminar las propuestas de regulación asimétrica que pretenden favorecer a unos a expensas de competidores y consumidores y, finalmente, es necesario impedir la intervención del Ejecutivo en el otorgamiento y revocación de las concesiones de telecomunicaciones. Hacerlo de otra manera podría ayudar a algunas empresas, pero no necesariamente redundará en beneficio de los consumidores. Ya veremos qué es lo que verdaderamente les interesa a nuestros legisladores.

miércoles, 3 de abril de 2013

EL HIJOBBIT DE LA... CÓMIC DEL MONERO HERNÁNDEZ SOBRE ENRIQUE PEÑA NIETO Y LAS REFORMAS ESTRUCTURALES

martes, 2 de abril de 2013

EL HIJOBBIT DE LA…





FUENTE: http://monerohernandez.blogspot.mx/

SECRETARIA DE HACIENDA Y CRÉDITO PÚBLICO HA REGALADO A LOS EMPRESARIOS 1.7 BILLONES DE PESOS DE 2000 A 2011. DEVOLUCIÓN DE IMPUESTOS. IVA ALIMENTOS Y MEDICINAS. REFORMA HACENDARIA.

Lo que Hacienda devolvió a los empresarios: $1,641,473,000,000

Política - Página: 50 - No.299 o descarga el PDF (10.33 MB).

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Lo que Hacienda devolvió a los empresarios:

$1,641,473,000,000 

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Si no fuera trágico, podría tomarse como una muestra de humor involuntario: la Secretaría de Hacienda busca imponer el IVA a alimentos y medicinas para conseguir 150 mil millones de pesos que le ayuden a financiar sus programas sociales y de infraestructura.

Pero, al mismo tiempo, mantiene esquemas fiscales que la han llevado a devolver más de un billón 641 mil 400 millones de pesos de impuestos a un reducido grupo de grandes empresas en el periodo 2000-2011.

Con esa cantidad podrían haberse hecho una y mil cosas: construir 111 refinerías, dotar de presupuesto a la UNAM durante 48 años, rescatar a Chipre de su bancarrota financiera al menos nueve veces, construir 149 trenes bala, financiar durante 521 años a todos los integrantes del Sistema Nacional de Investigadores, rescatar a mil 262 empresas como Mexicana de Aviación o enviar 50 naves espaciales como la Curiosity a Marte…


Por Zorayda Gallegos
@zogallegos
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Si Luis Videgaray Caso, secretario de Hacienda y Crédito Público, quisiera en verdad reunir los recursos necesarios para financiar los programas de educación, salud e infraestructura del actual gobierno, bastaría que revisara los informes que en alguna de las oficinas de la gente a su cargo deben estar bien guardados.
Seguro que la carpeta con las hojitas que le entregarían lo asombraría: la Secretaría de Hacienda ha devuelto a los grandes contribuyentes –empresas que facturan más de 500 millones de pesos anuales– impuestos por una cantidad difícil de asimilar para un ciudadano común: un billón 641 mil 473 millones de pesos. Y lo ha hecho en un tiempo muy corto: los 12 años incluidos en el periodo 2000-2011.
Esta cifra, que se antoja increíble y astronómica, pero que está sustentada en los reportes entregados por las autoridades del Sistema de Administración Tributaria (SAT) a la Auditoría Superior de la Federación (ASF), serviría para construir al menos mil 40 hospitales como el Regional de Alta Especialización de Ixtapaluca, considerado el más grande del país y obra emblemática del sexenio de Felipe Calderón Hinojosa.
La dimensión del perjuicio que las devoluciones de impuestos a grandes contribuyentes causan a las finanzas del Estado es un tema que el gobierno federal y el Congreso no han querido ver, pero no ha sido por falta de advertencias.
Ya desde 2008 gente calificada como Arturo González de Aragón, entonces titular de la Auditoría Superior de la Federación, alertó públicamente de la seriedad del daño económico para el Estado.
En una reunión realizada en julio de 2008, González de Aragón advirtió directamente en el Senado de la República: “Durante el sexenio de Vicente Fox se devolvieron 680 mil millones de pesos de impuestos a grandes empresas; las devoluciones se encuentran altamente concentradas en el país, lo que contraviene el principio de equidad fiscal”.
Aunque González de Aragón alcanzó a señalar que el crecimiento en el monto de las devoluciones de impuestos era muy rápido, pues se había duplicado en sólo cinco años, se quedó muy corto.
La realidad hoy es más aguda: si al arranque de este siglo se devolvieron 75 mil millones de pesos, para 2011 ya se llegó a niveles muy superiores: 219 mil millones. Se triplicó el volumen de impuestos regresados.
Por eso, y ahora que está sobre la mesa la propuesta de una reforma fiscal que es muy probable que incluya IVA en alimentos y medicinas, expertos en el tema han propuesto que en vez de considerar este gravamen, se analice la eliminación de los privilegios fiscales.
Hace sentido pues, según estimaciones de Hacienda, si se cobrara IVA en alimentos y medicinas se podrían recaudar 159 mil millones de pesos, cifra menor a lo que se les devuelve a un pequeño número de grupos empresariales.
Otra propuesta que podría considerar Videgaray, doctor en economía por el Instituto Tecnológico de Massachussets, es revisar lo que los especialistas llaman el régimen de consolidación fiscal: es decir, la facilidad para que mediante esquemas legales los grandes grupos empresariales prácticamente no paguen impuestos.
Las críticas a este privilegio fiscal tampoco son nuevas. Basta leer lo que González Aragón reveló a los senadores en la misma ocasión: datos increíbles, pero nunca desmentidos: 50 grandes consorcios pagaron en 2005 un promedio de 74 pesos de Impuesto Sobre la Renta (ISR) y 67 pesos de IVA. Es decir, sólo destinaron 141 pesos al pago de impuestos.
asteriscos
AgenciaEspacial (1)
Los esfuerzos de Hacienda por recaudar más ingresos se desploman año con año gracias a las devoluciones de impuestos, tanto que al menos 33 de cada 100 pesos que se reúnen por concepto de IVA son devueltos a las grandes empresas.
Estas devoluciones permitidas por la legislación se concentran en empresas dedicadas a comercializar bienes y servicios con tasa cero de IVA, como alimentos, medicinas, maquinaria, equipo agrícola y embarcaciones para pesca comercial, entre otros.
La mecánica es sencilla: al estar sujetas a tasa cero, las empresas pueden solicitarle al SAT que les regrese el IVA que no cobraron al vender su servicio, pero que sí pagaron para comprar los insumos con los cuales elaboraron sus productos.
El problema, en opinión de los especialistas, es que esa posibilidad de reclamar devolución ha ocasionado un daño enorme a las finanzas públicas y ha contribuido, además, a la desigualdad social.
Esta afirmación cobra sentido si se revisan cada uno de los informes que ha elaborado la Auditoría Superior con información proporcionada por el SAT.
En ellos está documentado el desembolso anual de la administración federal para regresar a los grandes contribuyentes cientos de miles de millones de pesos.
Desde 2000 (último año del gobierno de Ernesto Zedillo) hasta 2011 (en los estertores del de Felipe Calderón), las devoluciones a los grandes contribuyentes casi se triplicaron. La cifra pasó de 75 mil a 219 mil millones de pesos.
Quienes han denunciado este esquema consideran que además de restarle recursos al Estado para financiar el desarrollo del país, profundizan una situación de mayor desigualdad.
El análisis hecho por la Auditoría Superior a las devoluciones de impuestos hechas por el SAT en 2005 da cuenta clara de este aspecto: “El total de las devoluciones se encuentra altamente concentrado, pues 398 grandes empresas concentraron 76.5 por ciento del dinero devuelto (139 mil 240 millones de pesos)”.
No nada más eso. Un pequeño grupo de 10 empresas recibió de regreso impuestos por 17 mil 416 millones de pesos (21 por ciento de las devoluciones). “Cinco de estas empresas están ubicadas en el sector automotriz, una cadena de tiendas departamentales o de autoservicios, una de productos fotográficos, una institución financiera, una dedicada a la industria de la panificación y otra más a la del hierro y el acero”.
Y así ha sido la historia reciente. 2010: del billón de pesos que recaudó el SAT, al final devolvió 174 mil millones a empresas cementeras, mineras, automotrices, refresqueras, cerveceras, maquiladoras de electrodomésticos, alimentos enlatados, cigarreras y telefónicas.
La fiscalización 2011 produjo los mismos hallazgos: las devoluciones rebasaron los 200 mil millones de pesos. Del total, 20 empresas recibieron 63 mil millones.
Los beneficiados: empresas automotrices, supermercados y tiendas departamentales, electrónica, alimentos y telefonía celular.
Tabla
asteriscos
Hace más de tres décadas, el gobierno federal estableció medidas fiscales especiales para alentar la inversión de los grandes empresarios y la creación de empleos. El Régimen de Consolidación Fiscal, concebido como un sistema de incentivo a las empresas, pero con la condición de que no produjera un daño a las finanzas del país o que, de producirlo, implicara un simple diferimiento en el pago del ISR, se estableció mediante un decreto firmado por Luis Echeverría en junio de 1973.
A través de este mecanismo, incorporado a la Ley del Impuesto Sobre la Renta en 1982, se permite que un grupo de empresas con un mismo accionista mayoritario pueda pagar impuestos como si fuera una sola empresa.
Si un grupo tiene varias empresas, se le permite deducir las pérdidas de algunas de ellas contra las utilidades de las otras, con lo que los consorcios tienen la posibilidad de crear empresas “diseñadas” expresamente para perder. Esto, además, les permite posponer o diferir el pago de los impuestos que deberían entregar a las autoridades de Hacienda, a pesar de tener utilidades de miles de millones de pesos.
El propio gobierno federal reconoce que se ha venido privilegiando a estos grupos empresariales, obteniendo una recaudación mínima. “El esquema actual no prevé una fecha determinada para el pago del ISR diferido, lo que representa un sacrificio para el erario público federal. El esquema actual del régimen de consolidación fiscal permite que las sociedades controladas empleen estrategias como la deducción inmediata para generar pérdidas (…) o bien opten por incorporar empresas perdedoras al grupo y así prorrogar el pago del impuesto diferido por largos periodos de tiempo”, señala la exposición de motivos del Presupuesto de Ingresos enviado en 2010 a la Cámara de Diputados.
El gobierno federal mandó ese año una propuesta para que el pago del impuesto diferido se realizara en parcialidades, pero no para eliminar el privilegio.
Los diputados modificaron la propuesta, que quedó así: en 2010 las empresas tendrían que pagar 40 por ciento de los impuestos diferidos hasta la fecha y un 15 por ciento cada año hasta 2014.
Le pusieron un plazo a los grupos empresariales para que pagaran, en un término de cinco años, los impuestos que arrastraban desde el sexenio de Fox. Pero no acabaron con el privilegio.
Luego las disposiciones se “aligeraron aún más”. Los senadores determinaron que ese 40 por ciento se convirtiera en 25 por ciento.
Meses después hubo otro paso atrás. La Secretaría de Hacienda dio muestra “de una desfachatez”, como la calificó Mario Di Costanzo, entonces diputado federal y hoy titular de la Comisión Nacional para la Protección de la Defensa de Usuarios Financiero (Condusef): redujo la obligación de pago a 10 por ciento.
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El régimen de consolidación fiscal permitió que en 2010 un grupo de 30 grupos empresariales, entre los que destacan Cemex, Telcel, Telmex, Grupo México, Bimbo, Grupo Carso, Maseca, Walmart, Saba, Bachoco, Gigante, Modelo, Televisa, Inbursa, Peñoles y Palacio de Hierro, entre otros, obtuvieran privilegios extraordinarios.
Los balances de esos grupos mostraron buenas noticias para sus accionistas. En conjunto, obtuvieran ingresos de 2 billones 379 mil pesos, pero sólo pagaron impuestos equivalentes a 4.1 por ciento de sus ventas totales.
Cualquier otra empresa o las personas físicas habrían tenido que pagar una tasa de 30 por ciento. Y en esos casos, Hacienda es inflexible a la hora de fiscalizar.
El boquete económico causado a las finanzas del gobierno por estas prácticas empresariales ha causado preocupación incluso entre las mismas filas de la Secretaría de Hacienda, al menos en las que colaboraban ahí en octubre de 2009.
En esa fecha, las autoridades del SAT entregaron un informe a la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados en el que colocaron su mira en el blanco que más les preocupaba.
El reporte proporcionaba a los diputados un dato revelador: la recaudación de impuestos que podría alcanzarse sería de aproximadamente 850 mil millones de pesos de no existir el Régimen de Consolidación Fiscal. Una cifra que ese año equivalía a dotar durante 42 años de presupuesto a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) o financiar por completo 70 refinerías de petróleo.
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La propuesta, que será discutida en los próximos meses en el Congreso, ha sido tema de debate durante la última década. Según estimaciones de Hacienda, con el IVA en alimentos y medicinas se podrían obtener hasta 159 mil 712 millones de pesos.
Los que impulsan la medida argumentan que es la única manera de conseguir que haya más equidad en el cobro de impuestos, en tanto que los opositores afirman que causará un significativo daño a la economía de la población con menores ingresos en México.
Por eso, dicen, hay que buscar otras vías. Y una de ellas es, precisamente, eliminar los privilegios fiscales de los grandes empresarios. “Antes de entrar al debate del IVA en alimentos y medicinas, deberíamos revisar la consolidación fiscal que representa pérdidas para Hacienda de entre 400 mil y 500 mil millones de pesos al año”, explica Luis Espinoza Cházaro, diputado por el PRD.
Según el legislador, el IVA en alimentos y medicinas generaría una recaudación de apenas 25 mil millones de pesos. Por ello es mejor atacar el régimen de consolidación fiscal.
–El Pacto por México plantea acabar con los privilegios fiscales. ¿Por fin se podrán eliminar?
–Llegó el momento de la gran reforma fiscal que elimine estos privilegios que no tienen razón de ser. Eso permitiría resolver el problema de ingresos sin lesionar a los que menos tienen.
No sólo desde la oposición partidista se ha criticado este esquema de privilegios y, en contraste, la pretensión de imponer IVA a alimentos y medicinas.
La academia ha sido uno de los lugares en los que se ha insistido en modificar la actual perspectiva con que pretende atacarse el problema de la falta de ingresos del gobierno.
José Luis Calva, doctor en economía e integrante del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, considera que el IVA a alimentos y medicinas afectaría a la mitad de la población que vive en condiciones de pobreza.
Por ello, dice, es mejor realizar una reforma fiscal que corrija el actual esquema de impuestos. “El régimen de consolidación fiscal debe ser suprimido; es un mecanismo de elusión fiscal por parte de grandes corporaciones, incluso trasnacionales”.
En uno de sus más recientes trabajos académicos, que ha sido publicado en forma de libro con el título Reforma fiscal, Calva enlista una serie de medidas que podrían elevar los ingresos fiscales hasta en 10 puntos porcentuales del PIB sin necesidad de aplicar IVA a medicinas y alimentos.
“Lo que se requiere es tener tasas de impuestos diferenciadas, de tal manera que aquellos que ganan más también paguen más. Es inconcebible que Carlos Slim pague la misma tasa de impuesto que una persona de la clase media, y todo porque no hay una progresividad en las tasas”, explica el profesor universitario.
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La consolidación fiscal tiene, por supuesto, sus defensores. El senador panista Héctor Larios Córdova es uno de ellos. Ex presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), él no ve que sea un esquema perjudicial por completo.  Asegura que también tiene sus ventajas y cree que si se eliminara, se correría el riesgo de afectar a quienes sí lo utilizan adecuadamente en beneficio de sus empresas.
Integrante de la Comisión de Hacienda y Crédito Público del Senado explica que si se mantiene es porque se creó como un mecanismo para incentivar la inversión, aunque algunas personas hayan pervertido su esencia original.
“Si tengo una empresa y creo otra, y los primeros años de esa empresa no tengo utilidades, lo que pasa con el régimen de consolidación es que me animo a invertir más porque esas pérdidas podré restarlas a las utilidades que tuve en la otra empresa”, justifica.
–Diputados del PRD sostienen que en vez de IVA en alimentos y medicinas, hay que eliminar la consolidación fiscal. ¿Qué opina?
–Son dos cosas diferentes, no son comparables. Hay que ver lo que más le conviene al país para que se generen empleos y crezca la economía. Hay que sacar la cuenta completa, no es tan sencillo como ellos lo afirman.
La del senador Larios es una tesis recurrente entre quienes abogan por mantener los privilegios fiscales para las grandes empresas: aseguran una y otra vez que gracias a esos mecanismos las empresas invierten y crean más plazas de trabajo.
Sin embargo, desde hace ya varios años las cuentas de la Secretaría Hacienda demuestran que está equivocado: mientras las devoluciones de impuestos crecen, las inversiones privadas disminuyen.
El dato no es nuevo, desde el 2005 se advierte esta situación. “La evidencia empírica (una comparación entre la inversión privada y las devoluciones) no confirma la hipótesis que sostiene que una baja en las tasas impositivas, como la que se presenta mediante las devoluciones, representa un incentivo para que los agentes económicos incrementen su inversión, ya que mientras las devoluciones mostraron una acelerada tendencia a crecer, las variaciones anuales a la alza de la inversión privada no fueron proporcionales”, establece la Auditoría Superior de la Federación en la revisión de la Cuenta Pública 2005.
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Con casi todo a su favor, los grandes consorcios mexicanos, muchos de ellos con operaciones en diversas partes del planeta, no sólo cuentan con recursos técnicos y una maquinaria de abogados, fiscalistas y contadores que los auxilian en la tarea de pagar menos impuestos, sino que además prácticamente no los pagan.
Entre un número muy pequeño de grupos empresariales destaca otro aún más reducido que constituye el ejemplo perfecto de lo que críticos y opositores etiquetan como una desigualdad fiscal.
El ex diputado de izquierda y hoy funcionario público Mario Di Costanzo hizo durante años un seguimiento escrupuloso de los balances de estos grandes consorcios y lo que encontró lo llevó a denunciar en la tribuna legislativa a las empresas que consolidan fiscalmente.
“Si sólo se eliminara el régimen de consolidación fiscal, se obtendrían más de dos puntos del PIB de recaudación tan sólo de 30 empresas”, afirmó en mayo de 2011.
Por esas fechas, Di Costanzo elaboró un análisis sobre algunas de las empresas que recurren a esa práctica para pagar la menor cantidad de impuestos. Destacó tres casos.
Grupo Bimbo es uno de ellos, reportó el diputado. Esta empresa, cuyo principal accionista (Lorenzo Servitje) apareció recientemente en la revista Forbes como el octavo entre los 35 hombres más ricos de México, tuvo ingresos en 2010 de 117 mil millones de pesos, pero sólo pagó impuestos por 2 mil millones, apenas 2 por ciento de sus ventas, una cifra muy lejana al 30 por ciento que las pequeñas y medianas empresas están obligadas a cubrir.
Al siguiente año los ingresos de Bimbo aumentaron: la empresa de la familia Servitje –cuya fortuna se calcula en más de 4 mil millones de dólares– tuvo ganancias de 133 mil 700 millones de pesos, pero apenas pagó 3 mil millones.
Un segundo caso es el de Cemex, propiedad del regiomontano Lorenzo Zambrano. La consolidación le permitió pagar en 2010 impuestos por 4 mil 500 millones de pesos, apenas 2.5 por ciento de sus ingresos.
Una de las mayores productoras de cemento en el mundo, con operaciones comerciales en 102 países, también recurrió a esa disposición: en 2011 reportó ingresos de 189 mil 938 millones de pesos, pero su pago de impuestos fue de 3 mil 297 millones, menos de dos por ciento.
El tercer caso corresponde a otra familia regiomontana, los Garza Lagüera, principales socios de Femsa, empresa dedicada a la producción, comercialización y distribución de refrescos (Coca–Cola) y a la operación de tiendas de conveniencia (Oxxo).
Femsa reportó un pago de impuestos de apenas un poco más de 3 por ciento de sus ingresos, colocados en el nivel de 169 mil 701 millones de pesos.
Como éstos, decenas de casos muestran que ese esquema es cualquier cosa menos equitativo.
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Luis Videgaray, considerado un verdadero genio en materia de finanzas públicas, haría bien en citar a Mario Di Costanzo, quien como titular de la Condusef es hoy su subalterno.
Di Costanzo ha dicho que se entiende bien con su jefe. Por eso, quizá exista una ligera posibilidad de que Videgaray le preste atención. Basta que el ex diputado le repita al secretario de Hacienda y Crédito Público lo que escribió en su cuenta de Twitter en septiembre de 2010:
“Si aceptaran mi propuesta (de eliminar el régimen de consolidación fiscal) y las grandes empresas pagaran impuestos como todos los mexicanos, el IVA se podría bajar hasta en cuatro puntos y también se podrían evitar los incrementos a gasolina y energía eléctrica”.
Ya sólo falta que su jefe lo escuche.