jueves, 1 de agosto de 2013

GERARDO ESQUIVEL: DE 1992 A 2012 DOS DÉCADAS PÉRDIDAS DE COMBATE A LA POBREZA. CONEVAL POBREZA 2012.

Combate a la pobreza: dos décadas perdidas

Más allá de las discusiones, sin duda necesarias, sobre si la pobreza subió o bajó, hay un tema más fundamental y que debería ser la nota periodística del reporte de CONEVAL: el carácter aparentemente estructural de la pobreza en México y el evidente fracaso de las políticas sociales que se han implementado para combatirla.

Este lunes 29 de julio se dieron a conocer las estimaciones del Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (CONEVAL) sobre las cifras oficiales de pobreza multidimensional en México para 2012. Para cuando usted lea este documento es posible que ya esté mareado con tanta cifra y que incluso esté confundido por los titulares tan contradictorios como los que seguramente habrán elegido los medios para dar a conocer los resultados. Especulo un poco: “Buenas noticias: bajó la tasa de pobreza”, “Malas noticias: subió el número de pobres”, “Aumentó la carencia del tipo X”, “Bajó la carencia del tipo Y”. Lo cierto es que los resultados oficiales se prestan un poco para estas interpretaciones tan diversas: el número de pobres en México entre 2010 y 2012 en efecto subió en medio millón de personas, pero la tasa de pobreza (es decir, el número de pobres como porcentaje de la población total) bajó de 46.1% a 45.5% en ese mismo periodo.

Estos y otros resultados dados a conocer por el CONEVAL seguramente serán materia de discusión, crítica y análisis en las semanas por venir. La mayor parte de estas discusiones, sin embargo, se centrarán en resultados específicos o de corto plazo. Esto se debe a que los resultados de la pobreza multidimensional sólo se conocen para los años 2008, 2010 y ahora 2012, por lo que las comparaciones sólo podrán hacerse para el periodo relativamente corto que va de 2008 a 2012 (el cual, por lo demás, se ve afectado por un cambio en la medición del uso del combustible para cocinar a partir de 2010). Anticipo, por ejemplo, una discusión interesante sobre la medición del número de personas que sufren de  carencia por alimentación, la cual presenta cambios muy drásticos (y, por lo tanto, inverosímiles) en algunas entidades federativas en un lapso relativamente corto (disminuciones de 42% y 38% en el Estado de México y Campeche, respectivamente, o aumentos de más de 43% en Morelos y Tamaulipas, por ejemplo). Más allá de estas discusiones, sin duda necesarias, hay un tema que considero más fundamental y que creo que debería ser la nota periodística del reporte de CONEVAL: el carácter aparentemente estructural de la pobreza en México y el evidente fracaso de las políticas sociales que se han implementado para combatirla.

Para poder hablar de este tema, sin embargo, es necesario usar un concepto de pobreza ligeramente distinto. En vez de hablar de la pobreza multidimensional, de reciente y controversial medición (véase, por ejemplo, el artículo que escribí en Nexos en 2010, “Pobreza y Trivialidades”),  es necesario hablar del concepto que se usaba anteriormente para medir la pobreza en México: la pobreza por ingresos, la cual afortunadamente aún se sigue reportando por el CONEVAL. La evolución de este tipo de pobreza, en sus tres niveles, se muestra en el siguiente gráfico:



 Fuente: CONEVAL

Lo que revela la gráfica es contundente y no se presta a ambigüedades ni a dobles interpretaciones. De ella podemos extraer dos conclusiones básicas: primero, que entre 2006 y 2012 hubo un claro y marcado aumento en todos los tipos de pobreza en México (que van desde un 22% en el caso de la pobreza total o de patrimonio, hasta un 40% en el caso de la pobreza alimentaria o extrema) y, segundo, que en 2012 las cifras de todos los tipos de pobreza no son muy distintas de las tasas que se tenían exactamente dos décadas atrás, es decir, que llevamos básicamente dos décadas perdidas en el combate contra la pobreza en el país.

Estos últimos resultados también nos permiten concluir dos cosas adicionales: primero, que las políticas sociales que ha implementado el Estado mexicano en estas dos décadas han sido claramente inefectivas y que no han logrado su propósito fundamental. Esto, por supuesto, no quiere decir que no haya programas sociales buenos o efectivos, sino que los resultados de estos programas se ven contrarrestados por otras políticas sociales o económicas que, al ponerlas en la balanza, han dado lugar a un nulo avance en materia de combate a la pobreza en el país. En segundo lugar, estos resultados también destruyen el mito (reforzado el lunes mismo por el Secretario de Hacienda y la Secretaria de Desarrollo Social) de que el crecimiento económico podría ser suficiente para reducir la pobreza en una economía. En el caso de México, la economía entre 1992 y 2012 sin duda creció. Poco, pero creció. Por ejemplo, en términos de PIB per cápita la economía creció en casi un 25% en ese periodo, es decir, a una tasa ligeramente inferior al 1% por año. Este crecimiento, magro como lo es, no se tradujo sin embargo en ninguna mejora en términos del combate a la pobreza en el país. Esto quiere decir que los frutos del crecimiento de ese periodo no beneficiaron a los más pobres, por lo que la asociación que se ha planteado entre el crecimiento económico y la reducción de la pobreza es una simplificación absurda.

Por todo lo anterior creo que es hora de discutir seriamente el tema de la pobreza y la política social en el país. No para justificar políticas sociales supuestamente novedosas (como la Cruzada contra el Hambre, que no es sino una mezcolanza de los antiguos e inefectivos programas sociales), ni para llevar agua al molino de las Reformas que ahora se justifican bajo cualquier situación y circunstancia. No, para lo que necesitamos discutir seriamente el tema de la pobreza es para entenderla y combatirla seriamente, para reducir sus efectos perniciosos y para aumentar las oportunidades de vida para amplios segmentos de la población. También necesitamos discutirla para entender con mayor claridad su dimensión regional (concentrada en el Sur-Sureste del país) y etaria, ya que la pobreza afecta de manera desproporcionada a los niños, jóvenes y adultos mayores del país. Para todo eso es que necesitamos discutirla.

Fuente: http://www.animalpolitico.com/blogueros-el-vaso-medio-vacio/2013/07/30/combate-a-la-pobreza-dos-decadas-perdidas/